DIEZ ACCIONES EDUCATIVAS PARA GENERAR INNOVACION Y EMPLEABILIDAD EN LOS JOVENES ESTUDIANTES

La acción educativa y formativa es fascinante, intensa, transcendente, compleja y, para que sea mayormente exitosa, deben participar en ella con interés y responsabilidad todos sus protagonistas: alumnos, profesores, familias, orientadores, dirección e inspección educativa…

Desde el año 2002 y dentro del brillante Programa Emprender en la Escuela, participo como formador realizando talleres que impulsan y desarrollan la innovación y los valores emprendedores de más de 50.000 alumnos (ESO, FP y Bachillerato) en todos los Centros Educativos de Aragón, entre ellos el Centro de San Valero.

En todos ellos, he visto alumnos con personalidades de todo tipo (optimistas, creativos, rígidos, dinámicos, reflexivos, tímidos, apasionados, desorientados, negativos, con iniciativa…), pero la mayoría con muchas resistencias y obstáculos a “emprender”. Y cuando me refiero a este término, no lo hago estrictamente a trabajar por cuenta propia, como muchos de ellos asocian enseguida, sino más bien a “la actitud de emprender”, de recuperar la iniciativa, de descubrir y generar oportunidades, de atreverse a innovar, de expresar ideas a pesar del temor al rechazo de sus compañeros, de empatizar y aportar valor a la sociedad, de trabajar eficazmente en equipo; en definitiva, de construir un futuro profesional con la seguridad que anhelan, y lo grave es que muchos aún no saben que estas actitudes son el mejor camino.

La cuestión es que el planteamiento inicial de “emprender” genera una reacción en un gran porcentaje de alumnos de “esto no es para mí” que va relacionado con los tres mayores temores de las personas: temor al fracaso, temor al rechazo y resistencia a los cambios. Y, tienen su razón, puesto que para “emprender” es imprescindible saber gestionar estos tres miedos o temores.

Este año, impartiendo el Taller “Innovando en Equipo” me estoy llevando la grata sorpresa de que los alumnos sí desarrollan las habilidades emprendedoras desde una gestión de roles asignada a partir de un autoconocimiento de sus fortalezas, desde un marco de un proyecto que ellos eligen y en un contexto motivador de equipo, con lo que esto conlleva tanto de forma positiva (todos tienen que ayudarse y se alcanzan resultados siempre favorables) como de forma más compleja (es necesario poner en juego numerosas competencias de trabajo en equipo que aún no dominan).

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Autor: Alberto Asiain

Fuente: Grupo San Valero

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