Cuatro cosas que he aprendido sobre los business angels

Hace unos días acudí como invitado a una reunión de presentación de proyectos de emprendedores a business angels. Fue toda una experiencia, ya que para los emprendedores participantes esa sesión era la oportunidad de su vida y para los ‘angeles financieros’ era una reunión más (y yo de observador de todo y calladito). Cómo para los inversores era una reunión más, actuaron con toda la naturalidad del mundo y me dejaron ver algunas cuestiones interesantes. De esa reunión saqué alguna impresión informal, que, en mi condición de director de Emprendedores tengo la obligación de contaros. Es subjetivo, ya lo sé, pero puede resultar útil. Las cuatro cosas que me quedaron claras:

-Las reuniones de business angels son un poco ‘paripé’. El pescado está vendido antes de la reunión. Al contrario de lo que se suele creer, lo más importante es haber enganchado antes a alguno de ellos. Los business angels no compiten entre ellos, al revés, colaboran y es muy común que varios de ellos participen al mismo tiempo en distintos proyectos. Por eso, lo verdaderamente importante en la presentación es dejar claro que alguno de los presentes ya forma parte del proyecto (algo que también se sabe antes de la reunión, pero que es esencial remarcar). La clave entonces es acceder a uno, negociar con él las condiciones y pedirle expresamente que avise a sus ‘amigos’ para que también entren.

-El proyecto importa, pero el talento abunda. Hay ya en el mercado una cantidad tan grande de proyectos bien estructurados, que la manera de competir de verdad (aparte del primer punto) es tener muy claro en cuánto valoras la empresa, por qué, qué cantidad ofreces en la venta/ampliación de capital y, fundamental, como, cuándo y cuánto tienes planeado dar el rendimiento financiero al inversor. Los business angels, aunque cualificados, son inversores financieros. La clave está en que vean de forma cristalina cómo van a rentabilizar esa inversión. Que el emprendedor muestre que también lo tiene claro es un avance indiscutible. Aparte de lo puramente financiero, antes ha debido quedar muy claro que el proyecto es escalable y el equipo y emprendedor que lo desarrollan son solventes profesionalmente. También valoran que hayan conseguido atraer inversión por parte de sus entornos cercanos (la family, friends and fools).

-Ofrece una mejora en una especialidad. Mi impresión subjetiva es que aprecian más los proyectos muy enfocados a segmentos concretos de actividad (donde dar una ventaja competitiva fuerte y basada en la tecnología puede llevarte a dominar el mercado). Con la excepción quizá de los proyectos de comercio electrónico en los que me da la impresión que están dispuestos a apoyar proyectos algo más generalistas pero que sean exportables internacionalmente.

-La presentación no es relevante, pero prepárala. La mayor sorpresa para mí, el bajo nivel de los emprendedores a la hora de realizar la presentación de sus proyectos. Parecía que en vez de pedir dinero estaban pidiendo perdón, de la poca energía que transmitían. De acuerdo que es un mal común en nuestro país: nos da vergüenza hablar en público (y más si te la estás jugando y los que te escuchan parecen un tribunal), pero creo que es necesario vencer esa resistencia y ‘vender’ más y mejor nuestro proyecto. Nos va la vida en el ello. A pesar de lo escrito, tengo que decir que los inversores no parecieron valorar demasiado esto, pero quizá sea una línea en la que poder distinguirse…

Fuente: http://emprendedores.blogs.emprendedores.es/

Autor: Alejandro Vesga

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